domingo, 4 de febrero de 2018

“No la vida, sino una vida buena, es lo que debe ser valorado“

“No la vida, sino una vida buena, es lo que debe ser valorado“

Esta frase, expuesta por el Filosofo Griego Sócrates (470 A.C. – 339 A.C.), invita a la reflexión acerca de los principios que llevan al ser humano a cumplir su misión de vida, quizás, partiendo de preguntas como: ¿Tiene sentido la vida?, ¿Cómo vivir del mejor modo posible?, ¿Cómo entender mi misión en la vida?,  se suma, no solo la visión que tenga cada persona sobre sí misma, sino un cúmulo de informaciones que derivan de su entorno, profesional, relacional y en especial del familiar, quien es el principal proveedor de valores, hábitos y costumbres que marcan ineludiblemente, la vida de la persona .y que en su transitar edifican su ser.
Ahora bien, se puede referir la “buena vida”, a la luz del significado de cada palabra. Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la Palabra “Buena” está relacionada con una persona que tiene bondad, desde el punto de vista moral y, la palabra “Vida”, es la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir., ósea, está vinculado a los procesos biológicos de los organismos vivos. De esta manera, se infiere que una buena vida seria: responder asertivamente desde lo ético y moral al desarrollo y evolución de vida del ser humano. ¿Y cómo alcanzarla?, ¿sobre qué bases sustentar esas respuestas asertivas a la vida? Partiendo, de que la familia es la célula fundamental de la sociedad, la buena vida sería la respuesta a la buena conciencia familiar, tal como lo presenta Bert Hellinger, en sus estudios sobre la conciencia, sobre la cual expresa: "Buena conciencia" es aquello que está bien visto para nosotros, es decir "es moralmente correcto" y aprobado por nuestra familia”.

En este sentido, la buena vida logra enmarcarse en un plano ético personal y ético social, es responder adecuadamente a las dimensiones del ser en armonía con el mundo que le rodea. Desde la educación de nuestros hijos, es importante preparar a los niños en una dimensión espiritual con miras a la felicidad, lo cual le dará mayores oportunidades para el aprendizaje de auténticos valores y virtudes, que le permitan integrar distintos aspectos de la vida como familia, estudios, trabajo, amigos y otros que deriven para ellos y sus semejantes en una vida buena, virtuosa y honesta donde puedan disfrutar de éxitos materiales sin quedar dependientes de ellos. 

2 comentarios:

  1. La educación de hogar y de escuela DEBEN complementarse para que la profundización de los valores que la sociedad demanda, permitan el logro de esa dimensión espiritual.

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  2. En concordancia con lo expresado en el escrito, estoy de acuerdo con lo planteado por la autora, ya que el primer referente que tiene un ser humano acerca de la sociedad es la familia, de ahí parte su ejemplo de principios, valores, educación, cultura, ética, religión, entre otros. Por ello, la importancia y relevancia de los primeros años de vida de un niño, ya que marca eso que la autora define como "buena conciencia" aquello bien visto por nosotros mismos y aprobado por nuestra familia.

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