Sin duda la interacción afectiva que se desarrolla en el acto
educativo entre educandos y educadores está determinada por en el clima
educativo que plantea en el aula de clase y este a su vez repercute en el
desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje. El problema que se sigue presenta en la mayoría
de las aulas a pesar de que estamos en pleno siglo XXI que el centro del quehacer educativo sigue
planteándose desde el docente y no desde el alumno, es así como el docente
expone sus ideas, las plasma en el pizarrón y espera que los alumnos resuelvan
ejercicios, esto trae como resultado que la mayoría de los alumnos no se
sientan motivados. Por ello los cambios que se buscan en el ámbito educativo
deben estar dirigidos a buscar fomentar debates, diálogos, interacción entre los alumnos
como alguna vez fueron las clases de Sócrates, a que el docente busque nuevas
formas de llegar a los alumnos para motivarlos, comprenderlos y evitar caer en tediosas
rutinas de clase. Por ello es necesaria la reflexión sobre las formas y técnicas
al dictar clase y más aun cabe la crítica personal del docente sobre su praxis
docente, si ha hecho las cosas bien, en que ha fallado, y que busque nuevas
formas de llegar a los alumnos para lograr motivarlos, comprenderlos y llevar
el conocimiento a sus alumnos.
Evidentemente la relación que se establece en un aula de clase
entre los dos actores que desarrollan el proceso educativo, debe estar
determinada por un objetivo común que es la construcción del conocimiento pero como
se establece esa relación de aprendizaje y que permite construirlo, de allí que el
docente más allá de cumplir su rol de formador debe involucrarse con sus
alumnos. De allí la importancia de establecer una conexión generacional que permita
conectar a educando y educador a través de objetivos en común, llevando al
establecimiento de una conciencia generacional que permita “interrelacionar el tiempo biográfico,
histórico y social, y por otra, permita introducir la dimensión de reflexividad
en el análisis de la dinámica generacional y los procesos de cambio social”.
Se
trata pues de compaginar las características y los valores que representan a la
generación que actualmente ejerce la formación y relacionarlos con los de una
generación en formación. De hecho podríamos hablar de una “diversidad
generacional”, en la actualidad en el desarrollo de las actividades laborales
conviven tres generaciones, las cuales
están determinadas por características y valores como son: oposición a valores
tradicionales, educación como medio de progreso, valoración del aprendizaje,
alto compromiso con la organización, competencia para alcanzar la cima, solidaridad de grupo, individualismo,
rebeldía, cultura de la inmediatez, ciudadanos
del mundo, precisamente estas características serán las que contribuirán en la formación
de la llamada generación Millennials,
generación del milenio o incluso 'Echo Boomers', caracterizada entre otras cosa por ser
idealistas, impacientes y estar bien preparados académicamente, ha tenido
oportunidades de viajar por el mundo a temprana edad, trabajar
para empresas multinacionales y extranjeras, asimismo entre sus rasgos esta la capacidad de adaptarse a nuevas
condiciones y cambiar de hábitat y de trabajo, crecer rápidamente y
resolver varios problemas simultáneamente y sobre todo el uso
activo de las nuevas tecnologías como medio de compartir información y por ello están siempre conectados y viven
on/ off line, todo esto explica la importancia que los docentes mantengan hoy una actitud
abierta y flexible en el desarrollo de su práctica educativa, la cual debe
estar guiada por las características y demandas de los alumnos.
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