lunes, 26 de febrero de 2018

ENSEÑAR DESDE LAS DIFERENCIAS

Sin duda la interacción afectiva que se desarrolla en el acto educativo entre educandos y educadores está determinada por en el clima educativo que plantea en el aula de clase y este a su vez repercute en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje. El  problema que se sigue presenta en la mayoría de las aulas a pesar de que estamos en pleno siglo XXI  que el centro del quehacer educativo sigue planteándose desde el docente y no desde el alumno, es así como el docente expone sus ideas, las plasma en el pizarrón y espera que los alumnos resuelvan ejercicios, esto trae como resultado que la mayoría de los alumnos no se sientan motivados. Por ello los cambios que se buscan en el ámbito educativo deben estar dirigidos a buscar fomentar debates, diálogos, interacción entre los alumnos como alguna vez fueron las clases de Sócrates, a que el docente busque nuevas formas de llegar a los alumnos para motivarlos, comprenderlos y evitar caer en tediosas rutinas de clase. Por ello es necesaria la reflexión sobre las formas y técnicas al dictar clase y más aun cabe la crítica personal del docente sobre su praxis docente, si ha hecho las cosas bien, en que ha fallado, y que busque nuevas formas de llegar a los alumnos para lograr motivarlos, comprenderlos y llevar el conocimiento a sus alumnos.
Evidentemente la relación que se establece en un aula de clase entre los dos actores que desarrollan el proceso educativo, debe estar determinada por un objetivo común que es la construcción del conocimiento pero como se establece esa relación de aprendizaje  y que permite construirlo, de allí que el docente más allá de cumplir su rol de formador debe involucrarse con sus alumnos. De allí la importancia de establecer una conexión generacional que permita conectar a educando y educador a través de objetivos en común, llevando al establecimiento de una conciencia generacional que permita “interrelacionar el tiempo biográfico, histórico y social, y por otra, permita introducir la dimensión de reflexividad en el análisis de la dinámica generacional y los procesos de cambio social”.
Se trata pues de compaginar las características y los valores que representan a la generación que actualmente ejerce la formación y relacionarlos con los de una generación en formación. De hecho podríamos hablar de una “diversidad generacional”, en la actualidad en el desarrollo de las actividades laborales conviven tres generaciones,  las cuales están determinadas por características y valores como son: oposición a valores tradicionales, educación como medio de progreso, valoración del aprendizaje, alto compromiso con la organización, competencia para alcanzar la cima,  solidaridad de grupo, individualismo, rebeldía, cultura de la inmediatez,  ciudadanos del mundo, precisamente estas características serán las que contribuirán en la formación de la llamada generación Millennials, generación del milenio o incluso 'Echo Boomers', caracterizada  entre otras cosa por ser idealistas, impacientes y estar bien preparados académicamente, ha tenido oportunidades de viajar por el mundo a temprana edad,  trabajar para empresas multinacionales y extranjeras, asimismo entre sus rasgos esta la capacidad de adaptarse a nuevas condiciones y cambiar de hábitat y de trabajo, crecer rápidamente y resolver varios problemas simultáneamente y sobre todo el uso activo de las nuevas tecnologías como medio de compartir información y por ello están siempre conectados y viven on/ off line, todo esto explica la importancia  que los docentes mantengan hoy una actitud abierta y flexible en el desarrollo de su práctica educativa, la cual debe estar guiada por las características y demandas de los alumnos.

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