jueves, 25 de enero de 2018

EDUCAR PARA UNA VIDA BUENA: ¿FILOSOFAR O ACTUAR POR CONVICCIÓN?

Sócrates hablaba del ethos como ese carácter individual, dentro de las costumbres, que va forjando la personalidad, una personalidad que se va acrecentando dependiendo de factores influyentes tanto internos (del propio individuo) como externos (ámbitos sociales). Cada quien nace con una carga genética, por lo tanto, ya se es, de por sí, un ser establecido como tal; ese individuo trae su propia forma de existir que debe ir moldeándose de acuerdo a estatutos sociales que priorizan en la formación del hogar durante la niñez. Los padres se esfuerzan por la transmisión de valores, aceptados colectivamente, e imprimen sus diferencias particulares de acuerdo a cada núcleo familiar buscando educar de la mejor forma posible a sus hijos. Están convencidos de su actuar como padres y que lo han hecho de la mejor forma que han podido.

La dificultad para lograr una vida buena en sus hijos comienza en la diversidad de entornos sociales, de iguales y de adultos en donde coexisten y con quienes interactúan. Los niños comienzan a observar las diferencias de normas y la subjetiva valoración de principios y valores, comienzan a modelar actitudes particulares de tantos terceros que se crea el caos en el hogar convirtiéndose éste en una especie de horno industrial para limpiar las impurezas de la materia prima.

Los centros de educación formal, centros que sistematizan la enseñanza, entran en un tipo de pensamiento dual, se preguntan si están para formar en valores o sólo para educar en la construcción de conocimientos. Los Docentes reaccionan ante actitudes de alumnos que consideran de muchacho mal educado y se cierran a la posibilidad de corregir y reencaminar las percepciones equívocas de valores vitales para la convivencia haciendo uso explícito de la sanción sin mediar y establecer condiciones de reflexión en los estudiantes, sin indagar respecto a posibles inconvenientes del joven antes de llegar a la institución. Se deshumaniza por completo el entorno escolar creando mayores confusiones durante el período esencial del establecimiento de la personalidad y del crecimiento cognitivo en el niño en edad escolar y de igual manera o en peores consecuencias en la crucial etapa de la adolescencia.

Los padres hacen todo el esfuerzo, los Docentes se esmeran en reforzar valores, los niños crecen y son racionalmente autónomos y comienzan a filtrar la información, las normas, las costumbres, se inician en la toma de decisiones, en la independencia conductual, en el libre albedrío, llegan a convertirse en personas dignas en lo individual y en lo social, ya han establecido su ethos, pero los factores externos no dejan de actuar. Se podrá haber forjado la dignidad personal y social con valores como la honestidad y la responsabilidad, por ejemplo, sólo que el atropello de los sistemas burocráticos de la sociedad no merman en desprestigiar la existencia de los conciudadanos vulnerando la entrega en el oficio, el desarrollo individual y profesional resquebrajando la convicción, inclusive la vocación en el servicio que se preste.




4 comentarios:

  1. Excelente tu comentario mi hermano en este hecho cumple un gran papel la responsabilidad de cada individuo como nos dijera el filosofo Sócrates cada quien es responsable de su educación. Y el hecho de que muchas veces la sociedad este como esta es debido a que no se asume la responsabilidad en medio de la sociedad y luego se busca un culpable de todo.
    En la sociedad se nos presenta muchos valores positivos y otros no tanto es allí donde juega un papel preponderante la dignidad humana para saber elegir entre el bien y el mal.

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  2. Interesante reflexionar, ¿como educar en tiempos de crisis? es un reto más para los docentes en esta era donde el joven se va formando con la plena convicción de que tiene una lista larga de Derechos, pero sus deberes para con la sociedad no están muy claros. Y esa independencia conductual que menciona Francisco se ve desde muy temprana edad, entonces ese niño decide que es lo que quiere aprender y normalmente aprende lo que más le satisfaga, lo que llame su atención, lo que le haga feliz. Es allí el reto de educar para una "Vida Buena"

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  3. Amigo Francisco, una vez leído tu artículo me lleva a reflexionar y concuerdo en que los padres se esfuerzan por la transmisión de valores, pero una vez que estos niños llegan a la edad adulta joven, la edad en que él decide si toma o deja la enseñanza que le inculcaron sus padres; y es ahí donde el ser humano decide su forma de ver la vida buena; recordando que lo que es bueno para uno para otro no.

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  4. Mi estimado enviado celestial, lamentablemente hay padres que aún delegan la responsabilidad de la educación de sus hijos en la escuela y no quieren esa obligación compartida.

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