domingo, 21 de enero de 2018

Realidad Educativa Venezolana

El cambio tecnológico ocurrido en estos últimos años ha sobrepasado la capacidad de reacción ante la inminente ola de inventos, modificaciones que casi a diario se suceden sin dar chance a adoptar lo nuevo sin haber digerido las versiones anteriores de lo inventado o modificado. La vida diaria de lo habitantes se ha llevado a un ritmo realmente acelerado que permite solo ver lo instantáneo del presente. Todos los ámbitos de la vida del ser humano han estado expuestos a estos continuos cambios. El dominio en las áreas económica, social, vivencial y en particular la que obliga por ser entes participantes dentro del proceso académico, la educativa, requiere un nuevo profesional con visión amplia y profunda de su nuevo rol como agente transformador en el nuevo y visionario modelo de formación. Como fin, un gran reto con metas bien definidas en la teoría, plasmadas magistralmente en papel, pero la realidad nos da otra información, hay indicadores, cualitativos y cuantitativos, que presentan fallas en el proceso. Los resultados plantean poco o cero avance en las metas planteadas. Tenemos un ambicioso programa de estudios basado en el desarrollo de  competencias específicas, en la formación de un profesional integral con perfil definido en sus exigencias de conocimiento profesional, social y humanístico. Surgen las interrogantes, de por qué no se corresponden los resultados obtenidos con los esperados o prometidos. El sistema obliga a una revisión detallada de sus componentes: alumnos, docentes y proceso académico de formación. La revisión de la estructura cognitiva presente en los alumnos, (preescolar, primaria, media, universitaria), los niveles de conocimiento básico, el manejo y aplicación de su repertorio de estrategias de aprendizaje, las normas de convivencia, los estilos de aprendizaje, su posición frente a las evaluaciones, sus limitaciones, sus logros, debilidades, fortalezas, oportunidades para mejorar su educabilidad. Componentes que vistos de manera aislada representan fallas en el sistema y deben ser objeto de estudio para su recuperación. El video presentó ejemplos puntuales de estudiantes con modos distintos de aprendizaje y cuyos estilos no se adaptaban al programa escolarizado de enseñanza. La respuesta: segregación, separación, aislamiento, acoso. Docentes que no sabían como manejar estos casos atípicos, en el salón, que exigían un trato profesional, un aceptable nivel de educatividad, para mantener la estabilidad emocional y el crecimiento académico. Estos componentes también se pudieran observar en los centros de formación docente, como una réplica al carbón de los mismos estragos sufridos por las alumnos pero a nivel de educación superior. A su vez, el programa de estudios debe corresponder con su metodología de aplicación. Las actividades planificadas deben priorizar el pensar, la transformación del conocimiento, la adaptación a nuevas realidades, el análisis como contra-partes del antiguo modelo de memorización, mecanización y repetición. Es imprescindible la organización racional y equilibrada de los agentes intervinientes en el proceso académico de formación de las futuras generaciones de profesionales. El docente investigador se presenta como una gran herramienta para la consecución de esta meta escolar. La intencionalidad del currículo no debe ser sólo para la formación de trabajadores sino que debe considerar su participación en la vida del individuo y del colectivo. Es de humanos errar pero es de inteligentes inventar.

1 comentario:

  1. Amigo Boris, es preocupante observar como la improvisación de los sistemas educativos no permite asumir, en el verdadero ejercicio, un real interés por la atención a la diversidad de modos de aprendizaje o situaciones disruptivas presentes en el aula. Hablando desde mi experiencia, cierto tiempo atrás, en educación media general, en algunos liceos puntuales de Maracay, se adjudicó un espacio (oficina) con docentes capacitados en LOPNNA y legislación docente estableciendo una atención óptima en su momento o mientras duró. El detalle es ¿por qué se desarticuló tal iniciativa? En educación preescolar y primaria se jugó descaradamente con la dignidad de los psicopedagogos, psicólogos y orientadores que formaban parte de las llamadas Unidad Psicopedagoga Educativa (UPE), agrupándolas, desagrupándolas, articulándolas, desarticulándolas, afectando directamente el derecho educacional de los niños y niñas que eran atendidos (as) por este personal. Ha sido tanto el nivel de irresponsabilidad que se hablaba de equipos interdisciplinarios por aula, aproximadamente entre cuatro (4) y (6) especialistas, incluyendo al docente, en el aula. Ideas geniales, proyectos en texto espectaculares, discursos impresionantes que hasta enamoran pero, desilusoriamente, la realidad es otra. Los profesionales docentes vemos unidades curriculares de orientación, de psicología, herramientas que nos ayudarían, en cierto modo, sólo a detectar algo fuera de lo común o que nos hace ruido, esto nada más nos permite hacer la observación y remitir ya que no poseemos las habilidades profesionales para emitir juicios respecto a situaciones irregulares, conductas disruptivas por condicionamientos cognitivos y, en el mayor de los casos, encasillar a algún dicente por su condición especial o carencia de afecto.

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