domingo, 28 de enero de 2018

VIDA BUENA o BUENA VIDA: encrucijada semántica

El intercambio de estas palabras nos lleva a un juego oral por las posiciones que estas ocupan en la construcción gramatical. Se pudiera decir que este trabalenguas o juego de palabras implica un significado muy particular que depende de la posición que se tenga referente al dominio económico, social, académico. En una dirección, vida buena, se apela al sentido del logro que por esfuerzo y sacrificio conlleva su aceptación, socialmente, hablando. Nuestra estructura cognitiva tiene una representación simbólica de sus referentes: la dedicación, la constancia. Estos inciden de manera positiva en la consecución de una meta trazada. El ambiente educativo promueve un proceso que implica el conocimiento de contenidos dirigidos hacia el campo profesional y a su vez inculca nuevos valores, obliga a comparar con los que traemos de los hogares y a moldear las nuevas versiones de los que surgirán de estas comparaciones. En el campo profesional se eleva y profundiza la aplicación y la práctica de ellos en beneficio del intercambio social que las relaciones interpersonales, de las diferentes áreas, demandan. En el campo social, hay momentos específicos que exigen actuaciones, muy libres, desinhibidas y sencillas para poder participar en el relacionar con nuestros iguales, superiores o subalternos. En el campo económico, quizás el más complicado, por los diferentes niveles y las diferentes posiciones y actitudes que se encuentran en él, también presenta sus demandas  en cuanto a lo que esta combinación gramatical implica. Nos referimos a la vida honesta, sencilla, poco ostentosa, la transparencia en nuestros actos, con gran apego a lo ético sobretodo si nuestra ocupación es con manejo de finanzas. La vida buena parece, entonces representar esa positiva marca de nuestra actuación. Moderación, Justicia, Equidad, Ponderación, Respeto, Responsabilidad son también elementos inmersos en cada acto personal o grupal, y que acompañan y rigen nuestro comportamiento diario. Lo familiar no escapa a este planteamiento. Por el otro lado, la combinación buena vida, inmediatamente implica una serie de calificadores negativos cuyo procedencia pareciera estar impresa en nuestra malla cognitiva social, una suerte de impresión ya pre-establecida como el logo de un producto a promocionar. Los valores manejados en esta conformación implican debilidades o deficiencias, bien marcadas, y en situaciones con ausencia temporal o parcial de un determinado valor o la combinación de algunos de ellos. Pienso que la poca profundidad de manejo de uno, o de algunos de ellos, es motivo de los errores cometidos y de las decisiones, acertadas o erradas, que nos toca tomar. Buscamos el éxito en nuestros campos del saber, en nuestra preparación personal, en el logro de la experticia como medio de progreso, en nuestro manejo de emociones, personales o grupales, y porque no de nuestra proyección individual. Visualizamos los modelos de nuestros referentes profesionales jerárquicos para tener patrones de imitación y luego presentar el nuestro.  Me llega la referencia de Erich From en su libro de Ser o Tener lo cual me dirige al inicio de nuestro dilema: Soy por lo que soy o soy por lo que Tengo, me admiran o me buscan por lo que soy o por lo que tengo. Creo que en la formación de hogar están elementos claves de ese ser especial y con los manejados en nuestras escuelas y universidades se pueda lograr que ambas combinaciones lleven a feliz término la consolidación de una nueva estructura cognitiva y social que augure la prosperidad y el crecimiento de una nueva identidad.             

4 comentarios:

  1. EL CAMINO HACIA UNA VIDA BUENA
    Una vida buena debe estar orientada en cuatro vertientes importantes para la existencia del hombre, estas vertientes le darán sentido y dirección a la vida de todo ser humano, enmarcada en principios y valores que lo ayude a convivir como sociedad, tales vertientes se describen a continuación:
    El Amor a Dios, si partimos desde el punto que Dios es el creador de la vida, independiente de la religión que procesen todas tienen el mismo sentido, un Dios supremo que puede y logra todo lo que se pide con fe y dedicación; por lo tanto al negar a Dios la vida no tendría sentido. Es evidente que en estos tiempos el hombre se enaltece, dejando a un lado la fe en Dios, otros cuestionan la existencia de Dios y otros ni por el hecho religioso han de preocuparse. Lo que conlleva a un inmenso peligro, pues la ausencia de Dios en la vida del hombre lo direcciona a un egoísmo salvaje. Es por ello, que la educación para una vida buena en primera instancia debe direccionarse hacia el Amor a Dios sobre todas las cosas, honrar al padre y la madre, amar al prójimo, no matar, no robar, no codiciar los bienes ajenos; en fin dentro de los diez mandamientos podemos encontrar el camino para poder tener una vida buena y la educación en todos los niveles debe estar impregnada de estos valores para lograr este objetivo fundamental.
    De igual forma, Vivir la vida con Honradez nos lleva a una Vida Buena. La Honradez se fundamenta en el respeto a sí mismo y a los demás, vivir honradamente implica rectitud, genera respeto, confianza y credibilidad. La honradez es el equilibrio entre lo que se es y lo que se hace, por lo que la honradez nos hace más humano. Así pues para educar hacia una vida buena debemos inculcar este valor fundamental.
    Por otro lado, para una vida buena debemos AMAR. “El amor humano es la más potente de las energías. No hay fuerza atómica que pueda conseguir lo que un padre y una madre logran puestos a amar a sus hijos…” (Martín Descalzo) Debemos llenarnos de esta energía por todo lo que hacemos, por el trabajo, por el estudio, por el país, por nuestro entorno. Sólo esta fuerza nos impulsa a superar cualquier obstáculo, nos mueve a lograr toda meta propuesta.
    Y por último cuidar nuestro medio ambiente, preservar el lugar donde vivimos, mantenerlo ordenado y limpio nos hace llevar una vida confortable y saludable, puesto que debemos preservar y enseñar a los niños a cuidar todo aquello que nos regaló la madre naturaleza, debido a que el hombre se ha enfrascado a crear nuevas edificaciones, nuevas construcciones, nuevos proyectos que ayudan a la evolución tecnológica del mundo, olvidando que la naturaleza es lo que nos mantiene vivos en el mundo, por lo tanto amar el entorno que nos rodea, amar todo lo que es creación de la naturaleza dará al ser humano la permanencia en el mundo.
    Por tal sentido al analizar estas cuatros vertientes presentadas anteriormente se concluye que para tener una vida buena, sólo necesitamos la fuerza del amor en nuestras vidas, el amor a Dios, el amor al prójimo, a lo que hacemos y el amor al mundo que nos rodea.

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  2. Amigo Bory. Al leer tu artículo haces una comparación entre una y otra vida; pero si se enfoca buena vida como algo adquirido fuera de los cánones de la honestidad, obviamente que es algo indebido y por tanto incorrecto, pero si la buena vida la logras a base de los esfuerzos logrados a través de vida buena , entonces pareciera que este otro punto de vista no fuera del todo malo, es decir, si con mi esfuerzo logro obtener ciertas satisfacciones en el plano económico, entonces no encuentro que sea negativo esa buena vida a la que hago mención.

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  3. Por eso lo llamo una encrucijada semántica. Su contextualización va a depender de ciertos factores y entre ellos el ético. gracias por tu aporte, para promover mejoras.

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  4. estimado Ever, hay una condición sine qua non, en esta ecuación: amor al prójimo, al otro, al igual.

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