lunes, 22 de enero de 2018

La intencionalidad de las políticas de Estado ha superado la misma ética social en materia de educación y todo lo que implica. Han sido muchos los pensadores, críticos, filósofos y demás preocupados quienes expresan posibilidades de cambio y mejoras en los sistemas educativos e investigan causas y consecuencias que generan el desenvolvimiento en esta materia.

Hoy día se le ha querido atribuir al Docente toda la responsabilidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, si bien es cierto, el profesional de la docencia supone a un especializado que adquiere, desarrolla y domina las herramientas necesarias para generar el aprendizaje que a su vez produce el conocimiento, pero a quienes les interesa de manera dominante el desarrollo a cabalidad de los lineamientos educacionales, pareciera habérseles olvidado que el discente es autónomo en su aprendizaje, que el alumno es la otra parte esencial de ese proceso dicotómico de la enseñanza y el aprendizaje, que sin estudiante no hay profesor, que sin discípulo no hay maestro.

Existen en la actualidad países como Japón, China, Singapur; por ejemplo, que se enorgullecen y exaltan el cuerpo Docente con el que cuentan y, es de acotar que son soberanías que cumplen con programas rigurosos de evaluación de desempeño que conllevan a un realce y reconocimiento social que, incluso, establecen un estatus para quienes logran cumplir con los roles de esta profesión.

A los Estados, se le puede observar como si obviaran la dignidad que como seres humanos y personas humanas estas gentes tienen y, más aún, debido al tipo de responsabilidad social que la vocación sugiere se le ha querido manipular, al Docente, a través de coacciones que truncan la autonomía, la creatividad y el desempeño liberador para quienes realmente están identificados en su función.


1 comentario:

  1. muy bueno tu comentario mi hermano y leyendo tu articulo me viene la frase de aquel filosofo chino Confucio donde el nos recordaba la corresponsabilidad que debe tener el ser humano y como todos somos responsables de la enseñanza de nuestros congéneres. aqui la enseñanza viene dada desde cada uno de los autores del proceso de formacion es decir del docente y del dicente; uno por ser responsable de transmitir una enseñanza y el otro es porque es quien asume lo enseñado. y toda esta responsabilidad no recae en uno de ellos ni del estado siendo esto una responsabilidad generalizada

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