EL SER PENSANTE
El hecho de la formación del ser humano viene dado desde
el mismo instante del nacimiento del ser humano, a medida que pasa ese
individuo va adquiriendo destreza tales como el conocimiento de todo lo que se
encuentra a su alrededor comenzando por sus padres por medio de la voz y de la
mirada.
Al paso del tiempo ese ser pensante va adquiriendo destrezas
por medio de un conocimiento prediseñado durante el proceso de educación llevándolo
a reconocer lo que bueno y lo que es malo; asumiendo cada una de las
consecuencias de sus actos y de sus acciones.
En este ser pensante repercute mucho su entorno social en
el cual lo impulsa a realizar muchos actos donde la falta de claridad en su ser
viviente lo puede llevar a ir en contra de sus verdades y principios que lo
pueden llevar a cambiar la doctrina enseñada del hogar pero si este ser tiene
firme propósito del por qué existe se mantiene incólume en su vida.
Ciertamente ese ser pensante ha de cuestionarse si esa
actitud que va a realizar le cambia su conducta a favor o en contra de sus
principios éticos y morales, es por eso que debe preguntarse primero quien es
el o quiénes son los seres humanos y qué relación tienen los unos en comparación
de los otros. Es entonces donde este ser pensante debe mantener un equilibrio
durante toda su vida de los elementos presentados por el filósofo griego Sócrates
cuando hablabas de los elementos del intelecto, la voluntad y el deseo. Si este
ser pensante es desequilibrado de estos principios no podrá como miembro de una
comunidad o sociedad a ser orientado ni modelo pero si mantiene sus
lineamientos claros no solo se presenta como líder sino como un educador
calificado en hechos y acciones.
Aquí cabe aquel dicho somos dueño de nuestros actos y de
nuestras acciones y sabemos lo que somos cuando vemos lo que somos capaces de
hacer. Es aquí donde ese ser pensante debe siempre de analizar, indagar e
interpretar los signos de los tiempos. Como nos dijera aquel filósofo francés Descarte
pienso y luego existo donde nos recalcaba que todo ser que piensa y por tanto
su existencia es indiscutible y es totalmente cierta y es a partir de allí de
lo cual se puede establecer la certeza de que aquello conveniente para su ser
le ayuda al crecimiento como ser humano.
Todo ser humano como ser pensante es dueño de si y de su
entorno porque como nos dijera aquel filósofo chino Conficio yo valoro y
respeto a mi semejante, ese semejante me respeta a mí y ambos respetamos a
todos los miembros de la comunidad.
Amigo Alexander, las personas actúan de acuerdo a la madurez o la etapa cronológica en la que esté, a esto se le suma su capacidad de raciocinio, de lógica y todo el subjetivismo de las creencias. Como hemos conversado en sesiones anteriores, podremos tener el conocimiento de la existencia de las normas sociales, las acepto, las respeto pero contradictoriamente no las cumplo. El ser pensante tiene la dicha o "desdicha" en decidir lo que desee hacer el detalle estaría en si está dispuesto en asumir las consecuencias que los egoísmos acarrean. Educar, yo diría; educarse, para una vida buena, está sujeto al modo de vida que se decida vivir. Alcanzar metas, lograr éxitos, crecer profesional y hasta económicamente, esencialmente el último aspecto, no debe debería crear conflicto moral ya que dependería de los valores y principios que se tengan.
ResponderBorrarAnalizando tus palabras Alexander, me cuestiona si en esta nueva era los seres humanos nos detenemos a pensar en lo bueno y lo malo, porque pareciera que la juventud actúa por impulso, por sobrevivencia o por instinto. Señalo esto porque se ve reflejado, a pesar de las campañas mundiales sobre lo ecológico, que no hay respeto a la vida, al ambiente, al prójimo; en el actuar de nuestra juventud. Si de verdad se detuvieran a analizar entre lo bueno o lo malo, como nos los enseñaron en nuestra época, el mundo sería otro y no observaramos tantas atrocidades que comete la humanidad
ResponderBorrarEstimando Alexander en tu escrito haces mención de la formación del ser humano, comenzando desde el momento de su nacimiento, palabras muy ciertas y me atrevo a aseverar que dentro de esa formación nos encontramos los docentes, ya que dentro del salón de clases esos jóvenes están bajo nuestra responsabilidad y se les llega a conocer como a nuestros propios hijos; pero es triste cuando uno como docente les refuerza lo concerniente a lo importante de los valores y cuando ese joven llega a su casa, la realidad es otra. Considero que ahí viene ese choque entre lo bueno y lo malo; en su entorno ven una cosa y en el salón de clases es otra.Por supuesto que llegará el momento en que debe tomar una decisión y aprender a diferenciar entre lo que le conviene y lo que no; en decidir lo que para él será una vida buena, dependiendo del balance que tome como correcto o incorrecto.
ResponderBorrarmi estimado father, mientras recarguemos la responsabilidad de educar sobre un sólo lado del triangulo equilatero (educando-docente-institución) no podremos concebir individuos preparados para enfrentar los retos que depara las futura sociedad.
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