miércoles, 4 de abril de 2018

la culpa es de ...........??

     La diatriba en la búsqueda de un culpable en el proceso educativo, se presenta con la interrogante de ¿quién es? y busca descargar sobre ese ente la responsabilidad de todo un proceso, altamente dinámico, exigente que puede llevar a una relación idílica o frustrante.
     De esta relación considero que todos los actores y el proceso tienen su cuota de responsabilidad y que de su sinceración pueden surgir los correctivos a las debilidades o deficiencias que se pudieran presentar. Por supuesto, la exigencia de un compromiso serio y responsable exige el obligatorio cumplimiento y fiel seguimiento de los defectos detectados. En esta relación se presenta un cuadrilátero de opciones que son señaladas como entes responsables de los detalles que, en un mayor o menor grado, han afectado el producto final de nuestra educación.
     Cuestionamos al docente por su formación, por su desempeño, por su actualización, en fin, una serie de argumentos para magnificar su debilidad en la preparación de nuestros alumnos. Que sí su formación obedece a la práctica de la patrones de la escuela tradicional y nos encontramos en una era en la cual ese aspecto se relaciona con historia, eventos antiguos, inclusive ritos o actos rituales para referirnos a sus metodologías de enseñanza. En diferentes ambientes se engloba su diario funcionar y de los cuales mencionaré tres que revisten gran importancia en su desempeño: Estructural, las instituciones donde ejerce su función docente en el plano estructural representan ese adecuado ambiente de desenvolvimiento cotidiano, una gran parte de su día transcurre entre esas paredes, de la oficina, aula o el liceo, y que su continuo deterioro, ya sea por responsabilidad particular o grupal, les afecta física y emocionalmente. Falta de gerencia para el mantenimiento; de políticas para la responsabilidad compartida en el cuido de los bienes asignados; de instrucción y supervisión al personal, estudiantil, obrero, administrativo, docente y directivo para crear una óptima atmósfera de trabajo donde el ideal sería el respeto por la actividad laboral, que desarrolla consigo mismo y el entorno, de cada participante y cuya acción tiene un valor resaltante en el fin que la Institución persigue. Generaciones previas dejaron constancia en la dedicación de su esfuerzo al logro de estas tareas que acompañaban la enseñanza de los temas contenidos en las diferentes asignaturas cursadas. Su mística y visión de preservar el bien, o los bienes, para las generaciones futuras era tan importante como para las generaciones actuales. La sensibilización en el adecuado y correcto uso de las partes integrantes de la infraestructura conducía a esa protección que permitiría mantenerlas en aceptable condición. La higiene y sus normas también representaban información obligada a ser respetada y practicada por toda la población que daba vida al recinto compartido. Laboral: la dedicación a su actividad diaria obedece a un juramento tácito, como el médico, y debe corresponderse con un paquete de beneficios que permitan mantener el equilibrio de su primer anillo emocional, la responsabilidad familiar y profesional. Su tranquilidad con las obligaciones personales y familiares debe permitir que su atención esté distribuida equitativamente en el momento en que se encuentra interactuando con alguna en particular. Las preocupaciones particulares de este ámbito deberían ser objeto de tratamiento grupal para compartir la inquietud y para propiciar un acercamiento a esa posible solución, respetando la participación y considerando la inclusión  del mayor número de integrantes de la comunidad del recinto educativo. Sus preocupaciones familiares no deberían ocasionar traslados mentales a situaciones, por muchos vividas, distantes de su quehacer académico. El segundo, su continua capacitación en el marco de su formación profesional y de áreas relacionadas con su mejoramiento para esos futuros cargos donde la experiencia y los nuevos conocimientos permitirán a este docente escalar al nivel gerencial, dentro de su cuadro de ascenso organizativo. La dirección, o sub direcciones, cargos aspirados, revisten exigencia, destreza, habilidad y la competencia idónea para el mejor desempeño, asumiendo las tremendas responsabilidades implícitas en esos cargos, en tiempo y esfuerzo. Emocional: la tranquilidad de estos parámetros mencionados reviste relevancia y añade importancia a su cuadro anímico en la medida que haya control de las variables intervinientes. 
     Otro aspecto lo representa el Currículo, guía del proceso que indica las materias o unidades curriculares, a cursar y los contenidos que estás conllevan. Este entramado de conocimientos va estructurado de forma que su sentido va en forma lineal desde lo más simple a lo más difícil, de forma que el alumno vaya adquiriendo las conductas (modelo tradicional) o las competencias (modelo actual) para cumplir con el perfil de egreso esperado de ese producto terminado de la empresa educacional. En ese modelo actual se pudiera considerar su crecimiento, en relación al conocimiento, de forma exponencial. Los conformadores del currículo obedecen a unos lineamientos que son propuestos por lineas macro gubernamentales y que responden a unas políticas de estado pensadas en función del beneficio del país en la conformación de sus futuros cuadros profesionales y por supuesto, en la formación de estos educandos, jóvenes servidores, de la patria a quienes se les brinda educación. Todo currículo implica un meta específica para la cual fue diseñado. La generalidad busca un fin primordial, las particularidades requieren del estudiante un aporte personal para inclinar su preparación a un campo del dominio de su área de conocimiento. En la experiencia del autor y de compañeros de esa generación, de los años sesenta a los noventa, el currículo aplicado obedecía a lineamientos de formación básica, una primaria con conductas bien definidas en el dominio de la lectura, una producción oral significativamente audible, en su entonación y cadencia, pausas representadas por los signos ortográficos, elevación y disminución del tono de voz de acuerdo a lo referido en las lineas escritas, si se me permite hacer un simil lo relacionaría con el músico al leer su partitura. El dominio de estas aptitudes se manifestaba en la demostración del logro planteado en los objetivos conductuales plasmados en los programas, sinóptico y analítico, de un determinado contenido. La escritura conformaba el equilibrio en la producción escrita que todo graduado debería ejercer con un alto grado de dominio en cuanto a su legibilidad (grafía), su (ortografía) y su  coherencia (sintáxis).         

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